La transición energética en América Latina está entrando en una fase en la que ya no basta con incrementar la capacidad instalada de energías limpias: el desafío ahora radica en coordinar redes eléctricas, consolidar instituciones y construir confianza social e infraestructura para integrar renovables de forma eficiente, aseguró el secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Energía (WEC).
Países con mayor potencial de liderazgo
Según el Índice de Trilema Energético del WEC —que mide la capacidad de generar energía renovable equilibrando seguridad energética, acceso equitativo y sostenibilidad ambiental— varios países latinoamericanos destacan por su desempeño y potencial de liderazgo en la transición energética:
- Uruguay: posiciona un modelo de matriz casi 100 % renovable, con un alto porcentaje de generación eólica e hídrica, consolidándose como caso de éxito regional.
- Chile: con expansión de energía solar y eólica, además de estrategias para diversificar la matriz y avanzar hacia tecnologías emergentes como el hidrógeno verde.
- Costa Rica: mantiene una matriz histórica de generación limpia y sólidas instituciones que le permiten avanzar en sostenibilidad.
- Brasil: por su escala, diversidad de fuentes (hidroeléctrica, bioenergía y renovables no convencionales) y capacidad de inversión, se perfila como uno de los actores más influyentes de la región.
El balance entre seguridad del suministro, acceso generalizado y sostenibilidad —el núcleo del índice— es fundamental para atraer inversiones de largo plazo, estabilidad de precios y competitividad económica, lo que diferencia a los países con mayor progreso de aquellos que enfrentan rezagos estructurales.
Infraestructura y diversificación, claves para el futuro
El WEC enfatiza que la transición no solo depende de cuánta capacidad renovable se agregue, sino de cómo los sistemas eléctricos se adaptan para integrar fuentes variables como solar y eólica. La diversificación de la matriz, junto con respaldo de fuentes firmes —como hidroeléctrica, gas y bioenergía— y tecnologías de almacenamiento de energía, será clave para sostener la confiabilidad del sistema.
Este enfoque responde al incremento observado en la región: datos recientes muestran que la capacidad de generación renovable instalada aumentó alrededor de 7 % en 2025 respecto a 2024, con un 68 % de la nueva capacidad proveniente de fuentes eólicas y solares. Además, el 67 % de la electricidad generada en la región ya proviene de fuentes limpias, mientras que la generación con carbón y petróleo descendió significativamente.
Desafíos y brechas
A pesar del dinamismo de algunas economías, países como Bolivia, Guatemala y República Dominicana enfrentan retos importantes para capturar todos los beneficios de la transición. Estas dificultades no responden necesariamente a escasez de recursos naturales, sino más bien a limitaciones en infraestructura, marcos regulatorios, acceso al financiamiento y fortaleza institucional. Estas barreras elevan el riesgo país, encarecen el capital y ralentizan la ejecución de proyectos limpios.
Fuente: Bloomberg Línea.