El sector minero peruano enfrenta un panorama mixto pero con amplias oportunidades de crecimiento para el 2026, impulsado por precios históricamente altos de los principales metales —como cobre, oro y plata— y un portafolio de proyectos en distintas etapas de desarrollo, aunque no está exento de desafíos estructurales, sociales y políticos que podrían influir en su desempeño.
Precios elevados y agenda de proyectos
Los precios de los metales clave se mantienen en niveles robustos, lo que posiciona al sector en una situación favorable para generar mayores ingresos por exportaciones, rentabilidad y atracción de inversiones. Esta coyuntura ha despertado expectativas positivas tanto en empresas operadoras como en inversionistas, quienes observan un entorno propicio para acelerar inversiones en exploración y expansión de operaciones existentes.
Además, varios proyectos mineros con potencial de impacto significativo en producción y empleo están en agenda para avanzar en 2026, lo que podría reforzar la sostenibilidad de la actividad minera en el mediano y largo plazo.
Riesgos y retos sectoriales
A pesar de las perspectivas favorables, el sector enfrenta riesgos que podrían obstaculizar su crecimiento:
- Minería ilegal: el embate de la minería informal continúa siendo un problema creciente que genera impactos ambientales, económicos y de seguridad, presionando tanto a las autoridades como a la industria formal a fortalecer controles y estrategias de formalización.
- Entorno político e incertidumbre electoral: el escenario político del 2026, marcado por elecciones generales, añade un componente de incertidumbre regulatoria y de políticas públicas, lo que puede afectar la confianza de inversionistas y la implementación de decisiones estratégicas de largo plazo.
Tendencias de inversión y exploración
Expertos y representantes del sector, incluyendo voces del extranjero como las compartidas en congresos de exploración minera, han expresado que la inversión en exploración podría aumentar en 2026, siempre y cuando se fortalezcan los mecanismos de atracción de capital y se reduzcan barreras administrativas que actualmente limitan la agilidad de nuevos emprendimientos.
Conclusión
El 2026 se perfila como un año de oportunidades para la minería peruana, con una combinación de precios favorables y una agenda de proyectos relevante, aunque los riesgos sociales, ambientales y políticos demandan un enfoque integral —que incluya formalización, sostenibilidad y políticas claras— para que el sector pueda aprovechar plenamente su potencial y contribuir al desarrollo económico del país.