Nuevo titular en el MINEM: Luis Enrique Bravo asume funciones

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En una ceremonia realizada esta tarde en Palacio de Gobierno, el presidente José Jerí tomó juramento a Luis Enrique Bravo De la Cruz como nuevo titular del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), en el marco del gabinete presidido por el abogado constitucionalista Ernesto Álvarez. Bravo reemplaza a Jorge Luis Montero, quien renunció recientemente al cargo.

La designación se produce en un momento de alta sensibilidad política y sectorial. El nuevo ministro deberá afrontar retos urgentes como la continuidad del proceso de formalización minera, la reactivación de proyectos de inversión energética y minera, y la consolidación de políticas estables que generen certidumbre para los actores del sector.

Perfil profesional y trayectoria

Luis Enrique Bravo De la Cruz es ingeniero electricista de formación, egresado de la Universidad Nacional del Centro del Perú. Obtuvo luego un máster en Administración en la Universidad ESAN. En su hoja de vida, Bravo figura como Gerente Técnico en Electrocentro S.A. También ejerció el cargo de Asesor de Alta Dirección del despacho ministerial del MINEM, designado mediante la Resolución Ministerial Nº 075-2022-MINEM/DM, y renunció luego mediante la Resolución Ministerial Nº 188-2022-MINEM/DM, durante la gestión de la exministra Alessandra Herrera Jara.

Su trayectoria profesional ha estado vinculada al sector público y al ámbito técnico del sistema eléctrico, la regulación del mercado energético y la gestión de recursos naturales, lo que le da un perfil técnico favorable para asumir las responsabilidades que le corresponderán.

Principales desafíos que hereda

El nuevo ministro asume un sector estratégico con retos complejos que requieren equilibrio técnico, político y social. Entre ellos destacan:

  1. Consolidar una visión de gobernanza minera sostenible y predecible
    El sector minero demanda reglas estables, una institucionalidad fuerte y una política de diálogo territorial que permita destrabar proyectos y reducir conflictos sociales. Bravo deberá reforzar la articulación entre el MINEM, los gobiernos regionales y los actores comunitarios, impulsando mecanismos de prevención de conflictos y de participación temprana en las zonas de influencia minera.
  2. Implementar de manera técnica la Ley MAPE y el cierre del REINFO
    Uno de los mayores retos será llevar adelante la implementación de la Ley para la Formalización de la Minería Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE), asegurando su compatibilidad con la legislación ambiental y de seguridad. Se espera que su gestión priorice un enfoque gradual, con soporte técnico y financiero, que evite exclusiones y fortalezca la trazabilidad del oro y otros minerales.
  3. Reactivar inversiones sin perder foco ambiental y social
    El Perú tiene una cartera de más de 50 proyectos mineros en evaluación o construcción. Bravo deberá garantizar que el marco normativo de promoción de inversiones sea acompañado por estándares de sostenibilidad y cumplimiento ambiental. La reactivación económica del sector minero pasa por recuperar confianza en la tramitología, la predictibilidad de permisos y la estabilidad tributaria.
  4. Modernizar la política energética y fortalecer Petroperú
    En el campo energético, el desafío es doble: acelerar la transición hacia fuentes limpias y, al mismo tiempo, culminar la reestructuración de Petroperú bajo un esquema de sostenibilidad financiera y operativa. Se requiere una gestión transparente y técnica que evite sobreendeudamiento y restablezca la credibilidad de la empresa estatal.
  5. Promover una agenda de diversificación y eficiencia energética
    La gestión deberá impulsar la incorporación de energías renovables no convencionales (solar, eólica y geotérmica) en la matriz nacional, reforzando las redes de transmisión y modernizando el sistema de distribución eléctrica. Asimismo, será clave asegurar la continuidad del suministro en zonas rurales y reducir las brechas de acceso energético, especialmente en la Amazonía y la sierra central.

Perspectiva

El nombramiento de Bravo De la Cruz representa la apuesta por un perfil técnico en un momento en que el país necesita estabilidad, conocimiento sectorial y decisiones coherentes. Su gestión tendrá que equilibrar la urgencia política con una visión técnica de largo plazo, priorizando la transparencia, la eficiencia institucional y la sostenibilidad del sector minero-energético.

El éxito de su gestión dependerá, en gran medida, de su capacidad para articular con el sector privado, los gobiernos regionales y la ciudadanía, en un contexto en el que el Perú busca consolidar su liderazgo minero sin perder de vista los compromisos ambientales y sociales.

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